La escritura

Sobre la escritura dicen, yo mismo lo garantizo, que llega a ser un acto de sanación, iluminación y una terapia para el alma. Terapia que erróneamente algunos entienden que necesita un acto de contrición, sino no se comprende que haya quienes aconsejen escribir sobre la desesperanza propia cuando esta no existe.

¿Porqué escribir sobre la desesperanza y no sobre la esperanza de avanzar día a día?

Analizando el siguiente artículo: La gravedad de la indefensión aprendida, descubrí muchos detalles de las acciones de las personas. En el se observa que quienes inducen al sentimiento de abandono o desprotección, a comenzar y dejarse llevar por la gobierno de otros, tal vez actuen como pseudocientíficos que, al servicio de sus caprichos con la autoridad que les confiere la ciencia infusa, crean que descubrián las causas de situaciones ajenas que les llevaron a perder el camino o no haberlo encontrado, en vez de apoyarles a la renovación de  las herramientas correctas para continuar andando en vez de abocarles al abandono y un nuevo comienzo como marioneta del sistema establecido. Estas actuaciones de personas sin fundamentos reales parecen sacadas de un laboratorio donde se ensayan experimentos psiquiátricos, sin base científica ni conocimientos estrictos para emitir juicios de valor.

Se lee en dicho artículo: La gravedad de la indefensión aprendida

“El optimismo y el pesimismo son los factores fundamentales que diferencian a unas personas de otras y las hacen que sean capaces de afrontar una situación de distinta forma. La generación de pensamientos optimistas nos hace ponernos en movimiento para generar una acción, en cambio los pesimistas nos guían a un abandono seguro y si se agudizan a la depresión.”

Hace unos meses, el pasado mes de diciembre (2017) se presentó el libro, edición limitada para coleccionistas editada por El Rapidillo, Retratos Sin Fronteras y subtitulado por su prologuista, Juan José Téllez Rubio, como · Espejos del Alma ·; aquel primer compendio de retratos poéticos destacados y elegidos entre los mejores realizados en estos últimos cuatro años no solo fue un dulce jarabe sino una acción terapéutica e introspectiva basada en las vidas y reflejos biográficos de personajes contemporáneos, actuales, que en cierto modo me reflejo en ellos. Hoy, meses después, ¿quién me diría que iría en estos momentos camino del mes de junio con un poemario acabado de maquetar, una portada que ha encantado a las pocas personas a quienes se la he mostrado pidiendo opinión, unas carambolas que me siguen haciendo pensar que nada es casualidad y que se presentara en la capital Andaluza, en #Sevilla, en el mes de Junio en el marco de esa anunciada · Conferencia Sin Fronteras · hace unos días en este mismo espacio? ¿Quién me lo diría el 19 de marzo, hace un mes?

En realidad, desde un primer momento, el poemario a presentar no trata sobre la desesperanza como pudiera haber sido, sino sobre el desamor y la esperanza. El inducir a las personas a escribir sobre lo incorrecto en vez de incitarle a ser mejor con elogios y buenas costumbres, más allá de los lamentos y arrebatos de furia, no es el camino adecuado de ningún docente, conferenciante o profesional que se dedique a la educación emocional o académica, porque lo que consiguen es empujar hacia la creencia de una culpabilidad inexistente, al bloqueo psicológico que persuade y al abandono de los sueños.

La esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicción de que algo saldrá bien, sino la certeza de que algo tiene sentido, independientemente de cómo resulte. Vaclav Havel

Por tanto el Poemario que se presentará en Sevilla en unos meses, durante el mes de junio, y del que tendrán toda la información por este medio en breve, será un poemario con demasiada simbología entre el desafecto y la perdida de amor por alguien, una biografía a duo quebrantado por la traición, una contemplación y una premonición, demasiadas serendipias y la pasión y la esperanza por avanzar en un camino ya emprendido con utensílios renovados y una mente inquieta, sútil y muy prudente.

Juanjo Sánchez
19 de abril, 2018