Artículo Opinión 17 de diciembre, 2016 · Desdibujando Diagnósticos Psiquiátricos ·

Palabras

Hospital Infanta Elena

Las confusiones forman parte de la peculiaridad de cada ser humano, los errores son especialmente los que les hacen dignos de amor como decía Goethe aunque “quien poco piensa mucho yerra” (Leonardo da Vinci) y en base a ello, he de decir que el pasado jueves tuve la experiencia de descubrir algunos de esos que poco piensan, y para más INRI siendo funcionarios del Ministerio de Sanidad, Asuntos Sociales e Igualdad. ¡En buenas manos estamos los españoles con aficionados como estos!

 

El jueves día 15 de diciembre, estando supuestamente impedido un paciente por mordazas y sujeciones mecánicas varias contra su voluntad, como si la “Santa Inquisición” hubiese revivido desde la Edad Media y sin razón precisa alguna para ello, no dejo de twittear desde @coffewithjuanj y compartir desde @lavozdecoffee, así como hacer vírico en otras redes como #Facebook o #Linkedin las gravísimas consecuencias acontecidas ese execrable jueves de diciembre en la unidad de Urgencias del Hospital Universitario Infanta Elena @HUInfantaElena de Valdemoro, en #Madrid.

Aquellas circunstancias acaecidas, por la previsible actuación de varios profesionales (sicarios de la Santa Inquisición Psiquiátrica del Centro en cuestión), quienes llegaron a creerse Dioses al servicio de una causa mayor y de un Dios Omnipotente denominado: “Psiquiatra“, con el único conocimiento del de la imbecilidad de cualquier sumiso a quien el desconocimiento le lleva a ser esclavo de su trabajo, ese que da el parné; trabajos a veces ingratos y contra sus propias éticas, o tal vez no, acaso sean verdugos de convicción y vocación.

Vayamos al caso en concreto, tras ser llamado el paciente media hora después del ingreso le atiende una doctora de urgencias en vez del personal de Salud Mental, lo que le provoca mayor desesperación. Éste decide marcharse con el objetivo de provocar la alarma y ser atendido de inmediato, ante esas circunstancias se le atiende, ¿verdad? El psiquiatra poco participativo con ganas de no perder mucho tiempo, como a cualquier otro arraigado en los principios del S. XX y/o finales del XIX, sólo observa, realiza conjeturas, desconoce el significado de escuchar la comunicación no verbal, ignora oír con raciocinio la percepción intuitiva que debería haber adquirido en el ejercicio de sus funciones, opina bajo su criterio único y errado, decide y actúa contra la voluntad de un paciente como si fuera un sargento novato, con muy mala follada en la época franquista de la Guardia Civil en Granada, desconociendo el más adecuado procedimiento de actuación en pleno siglo XXI e ignorando la “Estrategia de Seguridad del Paciente del Sistema Nacional de Salud” vigente entre los años 2015 al 2020, y obviando otros métodos menos gravosos para el paciente el cual viene derivado por voluntad propia de urgencias, por su médico de atención primaria, y no por negación de problemas como refleja el informe final, cuando debería de referirse a asuntos a resolver más que a problemas. El paciente acude para hablar con un psicólogo no con un psiquiatra a quien/es por regla general le/los considera como la representación de la demencia en forma de capitalistas farmacéuticos, hechos fundamentados en la ciencia, la historia y las valoraciones que se hacen para definir a la psiquiatría como autócratas y violadores de los derechos humanos en cuanto a la aniquilación de la voluntad del paciente y a la imposición de sus preceptos desde una jerarquía impuesta por un sistema obsoleto, criminalista y, aunque no lo parezca, comunista siendo a su vez capitalista, pero nunca en el término medio donde se encuentra la virtud.

No comprendo, ni comprenden otras personas con las que lo he comentado profesionales muchos de ellos de la Salud Mental y de otras ramas de la atención sanitaria y jurídica, como alguien con un brote de ansiedad y nerviosismo (motivo de la consulta para una solución terapéutica más que farmacológica) podría haber estado más calmado cuando el trato recibido y el lugar de atención al paciente no hubiese sido un box con una cama de fuerzas y una silla, inicialmente hubiese sido más correcto un despacho médico sin la fuerza bruta presente, la agresión física y la violencia de cinco desalmados, “curritos” como uno de ellos llegó a articular con sus palabras, quienes sin contemplación y corporativismo forzaron al paciente a ser amarrado, según su terminología: a ser inmovilizado terapéuticamente, como si fuese un demente, obligándo el psiquiatra contra la voluntad de la víctima a una medicación que sí en un principio aceptó (un tranxilium 50 mg), sin su conocimiento le inocularon una ampolla de Benerva para el alcoholismo y otro tranxilium de 50 mg. Medicación que nada aportó.

¡Hay que ser RETRASADO PROFUNDO para opinar desde la teoría más acuciante la necesidad de dicho tratamiento para paliar un probable, que no real, caso de abstinencia alcohólica! Así como inoculando otros 50 mg de tranxilium en pocos minutos.

brain-1845962Como bien he escrito en #Facebook en mis perfiles sociales y compartido en otras redes, y hecho eco de las mismas en otros perfiles el gran Harry Houdini, debe de sentirse orgullosísimo desde el más allá, hacia el más acá, que la telepatía sea real y la transmisión de sus conocimientos de escape hicieran efectivo que, al contrario de como pone en el informe médico de alta, el paciente se soltara por sí mismo, con la facilidad de un escapista y la inteligencia de una fiera presa, sin libertad de movimiento y contra la propia ley de la selva.
Un animal que, de las fuerte prisiones que le sujetaban, incluso con una medicación sedante la cual, sea dicho de paso, no hizo su efecto en un organismo alterado por las presiones externas a su voluntad y las agresiones psiquicas que sufría en su propia casa por personas, tal vez ocupas. Ello propició la escapada de ese estado de presidio.
Una vez aparecen los sanitarios que deberían haberlo vigilado (gravísima negligencia del personal sanitario) la canción de los cinco lobitos se entonó y algunos profesionales se alarmaron sin darle mayor importancia.

Vergüenza de un Sistema de Atención y Vigilancia al Paciente Sanitario

Amarres activados desde donde el paciente pudo zafarse como lo haría Harry Houdini

Un enfermo debe de ser diagnosticado por pruebas médico – científicas no por un anormal que cree saberlo todo. La alteración por razones como la presión de la sociedad fratricida en la que se vive sumisos de la maldita Banca, de los lobbies y de los Poderes Públicos – estos incapaces de solucionar los graves problemas de las familias – , como deberían de hacer cuando se marca en la Constitución Española, fueron parte del grado de ansiedad de un paciente sumido en grandes gestas contra el mundo infiel a la humanidad en pleno siglo XXI.

Razones estas por la que las que la psiquiatría no es el instrumento más acorde para demostrar una enfermedad en la mente por mucho que esté catalogada como ciencia médica, siendo a mi entender una pseudociencia con un pasado criminalístico y teórico más que empírico y científico.

Hecha esta denuncia que seguirá su curso legal contra el centro hospitalario y sus secuaces comparto un vídeo interesante protagonizado por Laura Martín López-Andrade del cual más de un Psiquiatra debería aprender dejandose de tanto protocólo y siendo más humano y empático, sobre todo el inepto quien a las 13.10 h. del pasado jueves intervino con aires de prepotencia, falta de cordura, inutilidad para discernir y calmar al paciente y sensación de no saber cómo actuar coherentemente frente a un ataque de ansiedad y llanto, sin necesidad de otros métodos inhumanos solo por una versión autoconvencida.

La psiquiatría debe de ocuparse del alma. El tratamiento psicofarmacológico es solo un medio no un fin, para nada una solución; y por tanto siempre debe de ser consensuado con el paciente por encima de los tratamientos obligatorios ambulatorios que generan hoy día un ancho debate. Laura Martín López-Andrade (Psiquiatra)

 

Al igual que la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de Riesgos Laborales, publicada en el «BOE» núm. 269, de 10 de noviembre de 1995, páginas 32590 a 32611, donde se refiere a los puestos de trabajo que deben de adaptarse al trabajador y no a la viceversa, al paciente sanitario no se le debe de obligar a la adaptación al sistema aunque un psiquiatra pueda, pésimamente legitimado y catalogado como autoridad reprimir y evitar agresiones.

Debería de ser la psiquiatría la que deba de adaptarse a la individualidad de la persona para detectar la solución adecuada a las necesidades de las mismas y no al contrario cuando un seudo-médico (psiquiatra) crea saber lo que mejor necesita, el mejor tratamiento farmacológico que puede ofrecerse por encima del trato humano al paciente.

·Psiquiatria, locura y sociedad·
Laura Martin Lopez-Andrade
TEDxValladolid

 

 

Tratamos de sustituir el tratamiento por el trato, y que ese trato debemos de hacerlo en la comunidad; en la sociedad que es donde está el problema. (…) Es un trabajo duro y difícil el hacer entender al sector más ortodoxo de la psiquiatría, del resto de la medicina y de la propia sociedadLaura Martín López-Andrade

 

Fuente del Vídeo Publicado el 14 ene. 2015 con el texto que le continua del canal de Youtube de Miguel Ángel Rizaldos Lamoca

“Laura, en esta inspiradora y esperanzadora charla sobre la locura y el estar loco, comparte una nueva visión de la psiquiatría que desdibuja la línea del diagnóstico, dejando ver a la persona que está detrás, y abogando por la sustitución del tratamiento por el trato. Una nueva visión de la locura que hoy supone toda una revolución.

Psiquiatra y miembro fundador de la Revolución Delirante. En 2011 funda, junto a otros compañeros de profesión, la “Revolución Delirante”, un movimiento de jóvenes profesionales de la Salud Mental. Emprenden, así la tarea de acercar entre si la locura y la sociedad, y bajo estos principios, desde Enero de 2013 coordina el Centro de Intervención Comunitaria del Servicio de Psiquiatría del Hospital Río Hortega de Valladolid. Un equipo piloto que pretende realizar un trabajo innovador para personas diagnosticadas de enfermedad mental grave.”

Este no será un único artículo contra la psiquiatría y los psiquiatras, existen carretas y carretones para como el Caballo de Troya penetrar en lo más profundo de la incultura y el miedo de la sociedad para hacer esta un poco más segura y consecuente con su defensa, con su autodefensa.

Para finalizar un nuevo video de un afamado Psiquiatra llamado Thomas Szasz (Budapest, Hungría, 15 de abril de 1920 – 8 de septiembre de 2012) un Psiquiatra y académico, profesor emeritus de Psiquiatría en la Universidad de New York en Syracuse y escritor de más de 35 libros fue y sigue siendo conocido mundialmente por su crítica a la psiquiatría y a los psiquiatras.

 

No descarto introducir este episodio en uno de mis libros de autor, o en alguna historia con carácter de psicología, drama y mucho humor, ironía contra el sistema y sarcasmo. Al fin de cuentas no es menos esta historia que cualquiera de las protagonizadas por Benny Hill tras las enfermeras o de Rowan Sebastian Atkinson en cualquiera de sus escenas cómicas.

Juanjo Sánchez
17 de diciembre, 2016
Madrid.