Carta 20 de junio, 2016 · A Juan José Tamallo ·

“La utopía es el principio de todo progreso y el diseño de un porvenir mejor”
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Imagen obtenida de la Universidad Carlos III de Madrid.

A ti, permíteme el tuteo, que naciste un lunes de octubre del 46. Hoy al borde de los setenta años de edad deberás de saber que tu fortuna, más allá de estar marcada por la magia que encierra la luna cuando se observa, es el sexto sentido bastante agudizado que manifiesta una persuación singular que de seguro te ha permitido eludir colectivos y gente inútil; gente yerma que inoculan el amargo veneno de la desesperanza.

A ti, a quien el realismo más allá de las lindezas con las que se nos catalogan a los ilusos (según algunos jueces sin toga o inquisidores con guadaña), “soñadores que debemos de tener los pies en la tierra”, es decir, “Quijotes” que nos cobijamos en un sin fin de inquietudes, sabes desmarcarte con fértil prosa y ciencia exacta del fruto del árbol prohibido, saboreando las finas y exquisitas mieles del éxito, ese éxito de saberse dañino y útil según para quién demande represión o libertad.
A ti apreciado y conocido tocayo que escorzas sobre el tapiz de tu intelectualidad el lienzo utópico de la metafísica más terrenal, de la materialidad más abstracta y simbólica.
A ti que, como torrente de emociones, nos encauzas a lectores y oyentes hacia las tibias aguas mansas de nuestra niñez, aquella en la que los sueños eran el bálsamo que todo lo curaba, la materialización de una humanidad afortunada, un viaje a las entrañas del amanecer más dorado en el orto de la existencia y, sin la clarividencia de las sombras más oscuras de la inescrutable conciencia humana, construíamos con el mazo de nuestras conciencias liberadas y el cincel de nuestras almas desafíos imposibles de lograr, y aún así, vencíamos al destino.

 

Por infortunio o probablemente por suerte, ya lo decía Nicolas Berdiaeff, y así lo podemos leer al comienzo de la obra de Aldoux Huxley: “Un mundo feliz“, “Las utopías aparecen como bien más realizables ahora que lo se creía en antaño. Y nos encontramos actualmente teniendo una cuestión, bien de otro modo, angustiosa: ¿cómo evitar su realización definitiva? Las utopías son realizables. La vida camina en pro de realizar utopías. Estamos en un siglo que apenas comienza, un siglo donde los intelectuales y la clase cultivada alientan a las medianas a evitar las utopías y volver a una sociedad no utópica, menos perfecta y menos libre…”, y a pesar de haber sido escrito este pensamiento al comienzo del pasado siglo XX continúa vigente en una sociedad obtusa y enfermiza en plena era de la comunicación tecnológica, 2016.

A ti Juan José Tamayo (a quien conocí el pasado jueves 16 de junio del presente) debo de agradecerte el aliento al estado existencial de mi alma. Fue rocío que mentolado sacudió mi esencia, que reavivó mi espíritu de lucha intrínseca y mi lealtad a los ideales de siempre, esos valores que aparentan ser invisibles hoy día pero que siempre renacen de los rescoldos pulverizados cuando un príncipe sin reino amanece por el horizonte entonando un canto a la libertad.

Esta carta es para ti, porque iluminas sombras entre “ángeles y demonios” cuando debates con raciocinio y respeto, educación poco conocida hoy entre libertinos opresores del prestigio en foros, en conferencias y lugares de culto a la libertad.Quedo a la espera de un agradable encuentro junto a un par de tazas del mejor café gourmet que podamos saborear.

Siempre a tu disposición y bajo el paraguas de tu conocimiento crítico.

“Sin utopía la vida sería un ensayo para la muerte”
Joan Manuel Serrat
“Es como si el placer inagotable de servir al bien común fuese la mayor de las gestas en auxilio de una humanidad que desea un nuevo y diferente orden mundial.” Juanjo Sánchez
Juanjo Sánchez © – 1971 – (Escritor, Articulista, Gestor Cultural, Manager Literario)
20 de junio, 2016 – Madrid –
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